LABOR SOCIAL

La Corporación trabaja incansablemente con mucha seriedad por transmitir una cultura deportiva, exige disciplina y orden, promueve el juego limpio y el respeto por las normas por parte de los niños, los técnicos y los padres de familia.

Desde el primer torneo de Baby Fútbol, los socios pensaron en vincularse a la sociedad a través de las entidades sin ánimo de lucro que trabajaban por el bienestar de los niños. La idea era hacer un torneo para niños que tuviera proyección social con otras instituciones que compartieran el trabajo y la preocupación por ese mismo grupo poblacional. En esa primera versión del torneo, se les pedía a los asistentes una donación voluntaria que tenía esa destinación específica. Las Granjas Infantiles fueron la primera institución que recibió aportes económicos generados por el ingreso al espectáculo y, desde entonces, siempre una parte del producido en taquilla por el ingreso de aficionados se ha destinado a este tipo de organizaciones.

Así, la Corporación ha podido realizar obras sociales importantes que le han generado reconocimiento como una entidad solidaria. Esas obras incluyen desde la entrega de dineros a entidades como la Clínica Noel, hasta la donación de una casa a una familia víctima de un incendio en el barrio Vallejuelos, por intermedio de la Corporación Antioquia Presente. De la misma manera, en los últimos años se han entregado kits de materiales escolares a diferentes escuelas de escasos recursos en la ciudad y del departamento. Además de las instituciones que reciben el aporte social, desde hace varios años la Corporación tiene un padrinazgo para que dos niños de escasos recursos puedan estudiar.

También es sentido social el trabajo que se realiza con los venteros ambulantes que se ubican alrededor de la cancha Marte en el mes de enero, cuando se realizan las finales de los torneos. A estas familias no solamente se les posibilita un espacio para que se beneficien de las ventas ambulantes, sino que se hace con ellos un trabajo social. Cuando el torneo comenzó, en 1984, la gente que vivía del deporte todo el año tenía prácticamente dos meses en los que no hacía nada. Hasta que comenzó el torneo, nadie se había preocupado por ellos. Hoy, aparte de los jóvenes que participan en los torneos, también se benefician quienes confeccionan los uniformes, los encargados del juzgamiento, quienes elaboran la papelería, los vendedores de refrescos y alimentos, la vigilancia privada de todo el escenario, los vendedores de tapas para el ingreso a la tribuna, los que cuidan los carros y un sinnúmero de personas que trabajan directa o indirectamente con la organización y logran el sustento para sus familias.